El niño viene al mundo con un sistema inmunitario poco preparado, por lo que es bastante vulnerable a infecciones”, pero afortunadamente el niño trae consigo una serie de anticuerpos que le fueron donados por su madre a través del cordón umbilical a lo largo de la gestación. Estos anticuerpos protegen a los niños durante los primeros meses de vida, para dejarlo después totalmente expuesto a infecciones.

En 1796 el médico británico Edward Jenner realizó la primera inmunización moderna, inoculando el virus de la vacuna para obtener respuesta inmune frente a la viruela. En 1885 el científico francés Louis Pasteur fue el primero en utilizar un virus atenuado, el de la rabia, para lograr la inmunización frente a la infección natural. En 1897 se desarrolló en Inglaterra una vacuna frente a la fiebre tifoidea.
Según lo anterior la composición de tales productos puede ser variado, pudiendo estar confeccionada con gérmenes muertos, con gérmenes vivos pero debilitados para no contagiar la enfermedad o con toxinas bacterianas modificadas para que sensibilicen al sistema inmunitario, pero sin que llegue a causar lesiones en el organismo.
En ocasiones las vacunas provocan algunos efectos secundarios como lo pueden ser enrojecimiento, dolor e inflamación en la zona de punción, en ocasiones puede producirse fiebre, ligeros dolores de cabeza y molestias tanto en articulaciones como en los músculos.
Las vías de administración de vacunas son múltiples, aunque la mayoría utiliza la inyección subcutánea, generalmente en brazo o en el muslo. Sin embargo hay vacunas que son más eficaces al administrarse por vía oral como la vacuna contra la polio ya que logra un refuerzo de la inmunidad en el aparato digestivo.
Razón por la cual la educación e información es primordial en el equipo de salud ya que al realizar un mal procedimiento podríamos ir en contra del objetivo que es generar bienestar y salud en el paciente, además el factor humano es ficha clave ya que al administrar vacunas a niños menores de cinco años debemos mostrar bondad y compasión.
La organización mundial de la salud ha hecho especial hincapié en fomentar el uso de las vacunas, tratando de conciencias a los padres de las ventajas de vacunar a sus hijos. No se puede olvidar que varios millones de niños mueren al año en el mundo por distintas infecciones que hubiera podido ser evitadas gracias a las vacunas.
Para inmunizar a una población hay dos estrategias diferentes de vacunación en las cuales encontramos:
Vacunar de manera selectiva sólo a aquellos individuos con mayor probabilidad de padecer la enfermedad (como se hizo en cierto modo, y con muy buenos resultados, en la reciente campaña de erradicación de la viruela)
Sin embargo, la mayor parte de las veces se sigue el principio de inmunidad en masa: cuando en una población la probabilidad de que un individuo con determinada enfermedad infecciosa se ponga en contacto con un individuo susceptible es muy pequeña, la transmisión de la enfermedad tiende a desaparecer. No es pues necesario vacunar a toda la población, pero para muchas enfermedades se deben alcanzar niveles de protección de al menos el 90% de sus miembros.
Por ello las autoridades sanitarias han confeccionado un calendario vacunal en el que se referencia las vacunas que deberían recibir todos los niños y el momento más oportuna para ello. Y es importante hacer conocer a los padres de familia sobre este tipo de calendarios para prevenir las enfermedades típicas de la infancia.
Las vacunas que se encuentran incluidas en el calendario son:
Vacuna contra la difteria responsable del cuadro de garrotillo que en el niño llegaba a causar la muerte por asfixia. Tras la vacunación pueden verse alguna vez casos muy atenuados de difteria.
Contra la tos ferina, sarampión y parotiditis, que normalmente son enfermedades poco importantes, pero con posibles complicaciones graves aunque poco frecuentes.
Contra la rubeola se comporta de forma benigna tanto en niños como en adultos, las niñas deberán ser vacunada durante la infancia y revacunadas antes de la pubertad para llegar protegidas a la edad fértil.
Contra el polio esta enfermedad origina graves parálisis, puede ser prevenida fácilmente con la vacuna, puede ser preparada con los tres tipos de virus de la poliomielitis.
Antitifoidea se administra para evitar la fiebre tifoidea y paratifoideas cuando se aplica varias veces su poder de inmunización se potencializa
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